Módulo 9: La transformación en La Odisea. El caso de Telémaco

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Durante todo este proyecto hemos analizado rasgos de Odiseo y de Penélope. Especialmente en los módulos 6 y 7 nos hemos concentrado en su mundo interno: sus contradicciones, sus dolores y sus deseos. Llega el tiempo de intentar comprender a Telémaco, un joven discreto e inexperto al inicio de La Odisea que, cuando la obra culmina, es un guerrero que lucha al lado de su padre, matando a los pretendientes.

En casa, ustedes han leído los Cantos I (Los dioses deciden en asamblea el retorno de Odiseo) y XXII (La venganza) que muestran dos momentos muy diferentes en la historia del hijo de Odiseo y Penélope. Compartamos qué dice Mauricio Kartun sobre la transformación de Telémaco a lo largo de la obra. Les recomendamos utilizar sus auriculares.

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Sobre Mauricio Kartun...

Hay diferentes maneras de caracterizar a un personaje de ficción: la descripción de sus rasgos externos y psicológicos, sus propias acciones a lo largo de una obra, lo que piensan y dicen acerca de él y lo que hacen en relación con él los demás personajes.
Te proponemos leer y escuchar seis fragmentos que muestran de diferentes maneras la transformación de Telémaco a lo largo de La Odisea. En dos fragmentos habla Atenea, la diosa de los ojos brillantes, que protege a Odiseo y a Telémaco. Otros dos muestran la mirada de los pretendientes sobre Telémaco. Los dos últimos ponen en evidencia la visión de Penélope acerca de su hijo.
Te recomendamos utilizar tus auriculares.
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Méntor y Telémaco hacia PilosAtenea bajo la apariencia de Méntor habla a Telémaco:
(…) Atenea se le acercó semejante a Méntor en la figura y voz y se dirigió a él con aladas palabras:

«Telémaco, no serás en adelante cobarde ni insensato si has heredado el noble corazón de tu padre, ¡cómo era él para cumplir obras y palabras! Por esto tu viaje no va a ser infructuoso ni lo harás en vano. Pero si no eres hijo de aquel y de Penélope, no tengo esperanza alguna de que lleves a cabo lo que meditas. Pocos, en efecto, son los hijos iguales a su padre; la mayoría son peores y solo unos pocos son mejores. Pero puesto que en el futuro no vas a ser cobarde ni insensato ni te ha abandonado del todo el talento de Odiseo, hay esperanza de que llegues a realizar lo que te propones. (…)
Canto II (Telémaco reúne en asamblea al pueblo de Ítaca).

Atenea le cuenta a Odiseo por qué envió a Telémaco de viaje:
(…) Mientras, Odiseo, yo voy a Esparta, la extensa Lacedemonia, la de hermosas mujeres, a buscar a tu hijo Telémaco pues ha marchado junto a Menelao para averiguar noticias sobre ti, por si aún vives.»

Y le contestó y dijo el muy astuto Odiseo:
«¿Por qué no se lo dijiste, si conoces todo en tu interior? ¿Acaso para que también él sufriera penalidades vagando por el estéril ponto mientras los demás consumen mi hacienda?»

Y le contestó la diosa de ojos brillantes, Atenea:
«No te preocupes demasiado por él. Yo misma lo escolté para que cosechara fama de valiente marchando allí. (…)
Canto XIII (Los feacios despiden a Odiseo. Llegada a Ítaca).

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Penélope y los pretendientesLos pretendientes responden a Telémaco por su reclamo de justicia ante el pueblo de Ítaca convocado en asamblea:
(…) Así habló [Telémaco] indignado y arrojó el cetro a tierra con un repentino estallido de lágrimas. Y la lástima se apoderó de todo el pueblo. Quedaron todos en silencio y nadie se atrevió a replicar a Telémaco con palabras duras; solo Antínoo le dijo en contestación:
«Telémaco, insolente, incapaz de reprimir tu cólera; ¿qué cosa has dicho, cubriéndonos de vergüenza? Desearías cubrirnos de deshonra. Sabes que los culpables no son los pretendientes aqueos, sino tu madre, que sabe muy bien de astucias. (…)
Canto II (Telémaco reúne en asamblea al pueblo de Ítaca).

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Los pretendientes planean la muerte de Telémaco por segunda vez:
(…) Y comenzó a hablar entre ellos Antínoo, hijo de Eupites:
«¡Ay, ay, cómo han librado del mal los dioses a este hombre! Durante días nos hemos apostado vigilantes sobre las ventosas cumbres, turnándonos continuamente. Al ponerse el sol, nunca pasábamos la noche en tierra sino en el mar, esperando en la rápida nave a la divina Eos, acechando a Telémaco para sorprenderlo y matarlo. Pero, entre tanto, un dios lo ha conducido a casa. Conque meditemos una triste muerte para Telémaco aquí mismo y que no se nos escape, pues no creo que mientras él viva consigamos cumplir nuestro propósito, que él es hábil en sus resoluciones y el pueblo no nos apoya del todo. Vamos, antes de que reúna a los aqueos en asamblea, pues no creo que se desentienda, sino que, rebosante de cólera, se pondrá en pie para decir a todo el mundo que le hemos trenzado la muerte y no lo hemos alcanzado. El pueblo no aprobará estas malas acciones cuando lo escuche. ¡Cuidado, no vayan a causamos daño y nos arrojen de nuestra tierra y tengamos que marchar a país ajeno! Así que apresurémonos a matarlo en el campo, lejos de la ciudad o en el camino. (…)
Canto XVI (Telémaco reconoce a Odiseo).

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Penélope se lamenta por el arriesgado viaje de su hijo a Pilos y a Esparta:
(…) Ahora, mi hijo amado ha partido en cóncava nave, mi hijo inocente, desconocedor de obras y palabras. Es por este por quien me lamento más que por aquel. Por este tiemblo y temo que le vaya a pasar algo, sea por obra de los del pueblo a donde ha marchado o sea en el mar. Pues muchos enemigos conspiran contra él, deseando matarlo antes de que llegue a su tierra patria.» (…)
Canto IV (Telémaco viaja a Esparta para informarse sobre su padre).

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Penélope y TelémacoPenélope reacciona ante las palabras de Telémaco:
(…) Y Telémaco le habló con discreción:
«Madre mía, ninguno de los aqueos tiene más poder que yo para dar el arco o negárselo a quien yo quiera, ni cuantos gobiernan sobre la áspera Ítaca ni cuantos en las islas de junto a la Élide, criadora de caballos. Ninguno de estos me forzaría contra mi voluntad si yo quisiera de una vez dar este arco al extranjero para llevárselo. Conque, vamos, marcha a tu habitación y ocúpate de las labores que te son propias, el telar y la rueca, y ordena a tus esclavas que se apliquen a las suyas. El arco será cuestión de los hombres y principalmente de mí, de quien es el poder en este palacio»

Y ella volvió asombrada a su habitación poniendo en su pecho la prudente palabra de su hijo. (…)
Canto XXI (El certamen del arco).

Les pedimos que trabajen en pequeños grupos. Cada grupo analizará DOS transformaciones de Telémaco a partir de los fragmentos leídos y escuchados:
Grupos A: Analicen y comparen las transformaciones de Telémaco  que expresan Atenea y los pretendientes.
Para orientar el análisis pueden tomar en cuenta las siguientes preguntas:
¿Qué dice, hace y/o piensa Atenea al inicio de la obra con respecto a Telémaco?, ¿qué sucede después?
¿Qué dicen, hacen y/o piensan los pretendientes al inicio de la obra con respecto a Telémaco?, ¿qué sucede después?
Grupos B: Analicen y comparen las transformaciones de Telémaco que expresan los pretendientes y Penélope.
Para orientar el análisis pueden tomar en cuenta las siguientes preguntas:
¿Qué dicen, hacen y/o piensan los pretendientes al inicio de la obra con respecto a Telémaco?, ¿qué sucede después?
¿Qué dice, hace y/o piensa Penélope al inicio de la obra con respecto a Telémaco?, ¿qué sucede después?

Equipaje 12
Compartan sus ideas entre todos y con el profesor.

Les proponemos ahora una situación imaginaria. En pequeños grupos elaboren el discurso que diría Telémaco ante la Asamblea de Ítaca después del retorno de su padre Odiseo y de la matanza de los pretendientes. El discurso tiene que respetar el lenguaje de La Odisea y la transformación de Telémaco después de los acontecimientos que se cuentan a lo largo de la obra.
Para elaborar el discurso de Telémaco pueden:

-Tomar prestadas HASTA DOS FRASES TEXTUALES DE LA OBRA que les parezca interesante incluir.

-Escribir NO MÁS DE TRES PÁRRAFOS.

-TENER EN CUENTA TRES ASPECTOS:

  • El estado de ánimo que tendría Telémaco después de todo lo sucedido.
  • El intento de evitar la venganza del pueblo de Ítaca ante la muerte de los pretendientes.
  • La intención de restablecer la paz en Ítaca.


Equipaje 13

Compartan sus ideas entre todos y con el profesor.
Amuleto 9

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